lunes, 9 de julio de 2012

Roger Federer, la elegancia hecha tenis


Roger Federer escribió una nueva página con letras de oro en la historia del tenis. Consiguió, en la tarde de ayer, ganar el torneo de Wimbledon por séptima vez en su carrera, venciendo en la final al ídolo local Andy Murray y de paso, recuperar el número uno del mundo que había perdido hace ya dos años. Lo consiguió además, superando a la adversidad. Adversidad frente a los pronósticos, frente a todos aquellos que pensaban que ya no volvería a ganar un Grand Slam y frente a un rival con el que tenía un cara a cara desfavorable en antiguos enfrentamientos. Por si fuera poco, tuvo que reponerse también a perder el primer set y empezar el partido con el marcador en contra.

Pero es que Roger, o Sir Roger como ya se le conoce en la hierba londinense, atesora un tenis capaz de sobreponerse a todo cuando juega a su máximo nivel. Además, la pista central del All England Club es su jardín particular, donde ha conseguido sus mayores éxitos. Sacando partido de su preciso y eficaz saque, con un revés letal y voleando de forma extraordinaria consiguió ganar los siguientes tres sets y proclamarse campeón nuevamente del torneo más importante, del que todos quieren ganar, Wimbledon. Al ganar su séptimo entorchado en este torneo iguala los siete torneos que el mítico Pete Sampras consiguió aquí y al recuperar la primera posición del ranking Atp se convertirá en el jugador que más semanas ha estado liderando la clasificación mundial de tenista profesionales, cosa que muestra, por si no estaba suficientemente claro ya con 17 títulos de Grand Slam, que nos encontramos ante el mejor tenista de la historia.